Carlos y Emilio están en la playa. Los dos vestidos. Miran al mar.
--No tienes que estar aquí conmigo si no quieres.
Carlos mira al horizonte. Emilio si lo mira a él y lo mira con cariño. Le duele que el chico que tanto quiere esté sufriendo por amor y por culpa de su hermano. Acerca su mano para acariciar la de él pero no se atreve.
--No podía estar en ese lugar. No podía mirarlos a los ojos¿¡¡cómo han hecho una cosa así?¡ -Emilio.
Aunque él tampoco ha sido sincero en su relación con Isabel porqué le ha ocultado que es gay, sentía un gran cariño por ella y estaba seguro que podrían ser felices. Se siente estafado. No ha vivido con libertad su sexualidad y la chica que él había elegido se estaba acostando con su propio hermano. Emilio está casi rozando la mano de Carlos. Cuando ya se va a lanzar pues Carlos se levanta. Mirar el mar azul lo relaja. Emilio está frustrado porque no ha logrado tocarlo pero no lo duda. Se levanta, se coloca a su lado. Sin mirarlo, sin inmutarse, como si la cosa no fuera con él, le pregunta:
--¿Que te han dicho?
--No le he dejado hablar. He salido, Juan me ha seguido un rato en bolas pero no se ha atrevido a más. Lo único que le importa es lo que digan nuestros padres.
--debes contárselo. Tu hermano es un monstruo, seguro que la violó.
--Conozco a Juan, siento decírtelo pero Isa se veía feliz
Aunque Carlos no quería perder los nervios, lo que ha visto le ha dolido mucho. Veía a Isabel casi como a una santa y saber que se revuelca con otro y no precisamente cualquiera lo ha lastimado mucho.
--¡SON HERMANOS, LLEVAN LA MISMA SANGRE¡¡ ¡no lo puedes defender¡
--no lo defiendo. Yo estoy en shock, me da asco lo que está haciendo aunque la misma sangre no la llevan…
--¿no? –Carlos sorprendido.
--No sé cuanto tiempo nos lleven tomando el pelo pero no. A Isabel la recogieron mis padres recién nacida cuando los suyos murieron¡pero igual es ilógico… siempre se han sentido hermanos¡
Juan es muy atractivo pero Emilio jamás se sentiría atraído por él porque son hermanos y siente a Isabel tan hermana como Juan y no puede concebir que estén juntos.
Emilio siente que ser amado por Carlos es lo mejor que le puede pasar a una persona. No entiende como no ha tenido suerte en el amor. Le duele verlo triste.
--Yo tenía ilusiones con Isabel pero dentro de mí ya ha muerto. No quiero verla ni a ella ni desgraciado de tu hermano. Digas lo que digas es un monstruo… Por sexo se acostaría hasta con vuestra madre.
Emilio pone cara de pensar que se está pasando pero no se atreve a decir nada. Lo que más le preocupa:
--Yo no tengo nada que ver con ellos, yo necesito verte.
Carlos lo mira y siente tan profundo el amor de Emilio que desearía corresponderle pero sabe que le puede dar sexo pero no le apetece tener una relación con Emilio. Aunque ya no esté con Isabel, aunque le atraiga Emilio prefiere no complicarse la vida con él. Es uno de sus mayores apoyos en esos momentos y no quiere arriesgarse a perderlo por culpa de un revolcón. Carlos no le dice nada, Va hacia el agua. Emilio lo va mirando con cara de depravado.
--que bueno está –va murmurando.
Le gusta verle con los pantalones caídos. Se quita la camiseta y se le ven mucho los calzoncillos. Emilio está tan encendido que no es capaz ni de moverse. Carlos se baja los jeans y Emilio se estremece. Se lleva las manos a los pantalones porque siente que su parte céntrica lo oprime y le da vergüenza que Carlos se dé cuenta. Aunque no quiere tener nada con él, Carlos se divierte provocándolo. Se baja un poco el bóxers y salta mostrando su verga. Es pequeñita y tierna como a Emilio le gusta.
--¿¿qué, no te animas a desnudarte?
Emilio no puede porque no quiere que Carlos se dé cuenta de su excitación que sería evidente sin ropa. Piensa en las veces que se ha mostrado desnudo ante su hermano, que se han masturbado juntos, piensa que es un juego para Carlos y que si se entera de que le excita se distanciará.
--¿¿qué pasa que estás demasiado cachondo? –dice Carlos con ironía.
Carlos pretende que parezca que lo dice en broma cuando sabe que no es así. Él está cachondo y por eso se divierte calentando a Emilio aunque no pasará del límite. Emilio cree que Carlos se burla de él y no quiere que sepa la verdad por eso le dice.
--no te veía bien porque no llevaba las gafas (de hecho la visión era clara)
--por eso lo he hecho –dice para seguirle la mentira, porque no quiere que sepa que lo está provocando.
Lo ve salir del agua, mojado. Casi desnudo. Sus calzoncillos pegados al cuerpo dibuja perfectamente su desnudez.
--Dios… Es lo más bello que he visto nunca… --murmura Emilio.
Carlos le sonríe, le guiña el ojo.
--¿qué te pasa?
Emilio al borde de un infarto le dice:
--no, nada.
Carlos le sonríe y le guiña el ojo.
--bueno, yo me voy.
Carlos se siente halagado del deseo y el amor que ve en los ojos de Emilio pero en el fondo tiene miedo de decepcionarlo así que prefiere no romper la ilusión. No estropear las cosas. Le gusta tener a Emilio incondicional a su lado y está seguro que todo eso se estropeará si mezclan el sexo. Ya Carlos no podrá ver a Emilio de la misma manera. Así que deja a Emilio más caliente y cachondo que nunca y como él está muy caliente y cachondo pues se va deprisa a buscar a alguien que lo enfríe. La opción más fácil es Roque pero no le toma la llamada. Emilio necesita descargar enseguida. Así que se saca la ropa con rapidez. Sus bóxers marca una fuerte erección. De pronto se avergüenza al ver que alguien se está acercando. Es un chico guapísimo y su mirada se le queda clavada. Es Roque. Los dos se sonríen. Los dos se gustan.
(Colaboración especial de Fernando Noriega).
Carlos se enfurece porque no puede localizar a Roque. Se da cuenta que está justo en frente de los lavabos de la playa. Y ve un hombre, unos diez años mayor que él, muy guapo. Ve que el cachas va al lavabo y lo sigue. Se pone muy cachondo al tener a su lado. Además el muy guapo tiene un enorme aparato entre las manos porque la tiene muy bien agarrada con las dos manos y aún así Carlos le llega a ver la punta. Una enorme punta. Es además muy oscurita. El deseo hace que olvide el miedo y la discreción. No deja de mirar sin importarle ser descarado. El muy guapo le sonríe, mira con descaro. Le gusta la tierna verguita de él que es mucho más pequeña que la del otro y eso que no la tiene dormida del todo. Lo mira con cara de depravado y señalando el váter le dice:
--¿vamos?
Carlos no dice nada pero lo sigue babeando.
Por su lado, Emilio se ha dejado acompañar por Roque. Los dos están contentos de haberse conocido. Están en el auto de Roque.
--¿en serio no te molesta que sólo nos la hayamos mamado?
Emilio está más que satisfecho.
--¡nos acabamos de conocer, que más quieres¡
Los dos desean lo mismo, un hombre en quien refugiarse y gozar del sexo con cariño. Alguien que les haga olvidar quien no los ha correspondido. Ninguno de los dos imagina que es el mismo, Carlos. Se despiden con un leve beso en los labios y cada uno se va muy contento. Justo en el portal Juan esperaba a su hermano.
--tenemos que hablar.
Emilio no quiere hablar de él. Siente que su hermano es poco menos que un monstruo y le duele y no puede aceptarlo. Juan le suplica. Le duele el rechazo de su hermano.
--No me mires así.
--¡Es horrible lo que haces¡
Emilio habla escandalizado y Juan le suplica ternura.
--Necesito tu apoyo.
--No te lo puedo dar. No la amas, tener sexo por tener con cualquiera vale pero Isa es nuestra hermana lleve o no nuestra sangre. No puedes tener nada serio con ella.
--Lo sé pero ella me ama y yo estoy descubriendo que a su lado puedo ser feliz.
A Emilio le preocupan las palabras de su hermano.
--Vas a sufrir mucho. Tarde o temprano los viejos se van a enterar y te van a odiar.
--¿y no lucharías tú por Carlos?
--No tiene nada que ver.
--Los viejos lo adoran, ya soñaban casi con la boda. No van a aceptar una relación entre vosotros. ¿no te enfrentarías a ellos?
--Después que todos se enteren que te acuestas con nuestra hermana te aseguro que lo que yo pueda hacer con Carlos dejará de importar, a los viejos, a la gente.
--por favor…
Emilio se rinde a las súplicas de su hermano. Espera no tener que elegir nunca entre Carlos y su hermano. Los mellizos se funden en un cálido abrazo y en un dulce y fraternal beso.
Llevado por el despecho y sus bajos instintos, Carlos está decidido a acostarse con Emilio. Éste está encantado de estar al lado del guapísimo chico. No sabe qué pretende de él.
--¿Dónde vamos?
Carlos le guiña el ojo y muy sensual le dice:
--aún no lo sé.
Emilio se estremece. Nunca Carlos ha sido así con él pero por lo que él sabe el chico ama a su hermana, es que ni se le pasa por la cabeza que en realidad sea gay y que pueda tener algo con él. A Carlos les suena el celular.
--un momento.
Carlos toma la llama:
--si, dime.
Un guapísimo chico rubio, de ojos azules y cara de ángel (a Emilio le encantaría si lo conociera) le dice:
--hola, ¿me recuerdas?
Carlos sonríe con cara de pervertido. Se aparta el aparato. Mira a Emilio.
--un momento, ¿eh? Es personal.
Carlos se aparta para que Emilio no le pueda escuchar. Emilio no está pendiente de con quien pueda estar hablando Carlos y qué pueda estar diciendo, lo único que le importa es que Carlos le gusta mucho y está a su lado. Seguro que como pareja jamás podrá tenerlo, Emilio se conforma con que sean amigos, con estar a su lado. Carlos se muestra coqueto con el chico que lo llama.
--Si claro. Roque.
Roque siente que el corazón le va a salir por la garganta. Carlos le gusta mucho.
--que bueno que me recuerdas.
--Claro el otro día en la playa, te bañaste en bolas con el frío que hace. No pensé que me llamaras después de lo que pasó.
--No iba a hacerlo, necesito verte.
--Yo no me puedo alimentar sólo de lo que tú sabes, si nos volvemos a ver será para todo.
Roque no lo tiene nada claro:
--por favor ven a verme y hablamos..
--está bien.
Carlos no lo duda. Emilio es muy guapo y lo ama pero está demasiado dispuesto y así que prefiere probar suerte con el que se le resiste más.
--me ha salido un compromiso, luego nos vemos.
Aunque no pierde la sonrisa, Emilio sí está un poco decepcionado.
--pero ¡donde íbamos a ir¡
Nunca un hombre le ha mostrado amor como Emilio.
--definitivamente no puede tener nada con él, es capaz luego de pedirme matrimonio –dice para si.
A Carlos le gustaría tener una relación sexual con Emilio sin complicaciones pero no cree que Emilio a la larga aceptara sus condiciones.
--No, nada, sólo quería que fuéramos a dar una vuelta…
Aunque piensa que ha sido muy mala suerte que los interrumpiera, está muy contento por este acercamiento entre ellos dos. Ahora que no lo verá en su casa, todo depende de lo que haga Emilio.
--Carlos ha demostrado que podemos ser amigos¡ojalá lo logre¡ ¡¡tengo que hacer lo imposible para no perderlo de vista¡
Aunque no suele hacerlo mucho, Emilio se ha quedado muy ansioso y entra a comprar tabaco. Se queda un buen rato fumando. También fumando, Carlos se ha acercado hasta la playa. No le gusta estar con un chico en su ciudad, le da miedo que alguien pueda descubrirlos pero Roque es un chico guapísimo y no quiere renunciar a él. Roque es un joven atractivo. Pelo rizado, rubio. Ojos de un azul más intenso que el cielo. De unos 19 años. Lleva tejanos estrechos. Se le ve un culito pequeño pero muy apetitoso. Se acercan el uno al otro. Se saludan, se miran con intensidad. A ambos les gusta mucho el cuerpo del otro. Aún es invierno y no hay nadie ni en la playa ni en la zona. Igual ambos son discretos a la hora de saludarse. Aunque le atraen los labios del otro se controlan. Carlos lo que necesita es explotar ya.
--venga, vamos… ¿has traído el coche?
Carlos tiene la palabra sexo escrita en el rostro.
--No espera –le dice Roque—damos un paseo por la orilla.
Carlos mira a Roque como si estuviera loco.
--Mira ni pienso estar sólo mamándotela ni menos de paseo. Si quieres estar conmigo, me tienes que dar algo más.
Roque mira a Carlos decepcionado:
--¿Por qué tienes que ser así?
Carlos se lleva las manos a la cabeza frustrado.
--¡he dejado ir a un chico con el que tenía asegurado un polvo para ver contigo y no me salgas ahora con que no quieres¡ ¡¡Me gustó mamártela la otra vez pero yo quiero algo más y te lo dije¡
Carlos está molesto. Mira con dureza a Roque.
--¿no me puedes dar un poco de tiempo?
Carlos mira a Roque con desprecio se burla de él.
--¿qué eres una nenaza?
A Carlos le gusta mucho Roque y tiene ganas de sexo. Espera que presionándolo lo logre.
--pero a mí me basta sólo con mamártela, yo…
Carlos se da cuenta que no va a lograr nada.
--no te puedo esperar toda la vida... –Carlos.
Agarra su celular:
--llamaré al otro chico… él está siempre dispuesto a complacerme.
Sabe que a Emilio si quiere lo podrá tener cuando guste así que ahora lo que más desea es estar con Roque. Confía en que los celos lo hagan reaccionar. Roque habla con cierta timidez:
--me gustas mucho y me gustaría que fuera especial...
--no me interesa yo los hombres los uso y los tiro..
--pues no es lo que espero en un hombre... y me da pena... me gustas... mucho... –Roque dolido.
--lo siento pero yo medio estoy con una chica. No me interesa nada serio, sólo desahogos puntuales.
Roque le da un beso en los labios.
--fue lindo conocerte.
Carlos mira a Roque molesto.
--¡qué perdida de tiempo¡
Carlos se va alejando con el celular en la mano. Está enojado y lo va marcando para llamar a Emilio. Roque está totalmente seducido. No quiere que lo usen sólo como objeto de placer pero es que no quiere renunciar a Carlos.
--¿que me está pasando?
Al propio Roque le sorprende que le guste tanto Carlos que esté dispuesto a arriesgarse, a estar con él y que luego lo hace. Lo llama.
--Carlos… está bien.
Carlos se le acerca con cara de depravado.
--¿porqué no lo intentamos.?
Carlos no tiene problemas:
--podemos tener todo el sexo que queramos pero tú no te metes en mi vida y yo en la tuya.
Roque no sabe si Carlos querrá verlo después, Carlos no quiere complicarse la vida pero los dos se gustan mucho y desean estar juntos. Van al auto de Roque. El deseo de ambos hacen que no se preocupen demasiado en si la gente los pueda ver o no. Confían en ser discretos.
Algunas semanas después, Carlos y Roque se arreglan la ropa. Están en el auto de él. Roque siente celos porque Emilio ha llamado a Carlos y ha quedado con él.
--¿quién es ese chico?¿te acuestas con él?
Carlos sale del auto y mira a Roque con dureza.
--¡tú y yo no somos nada¡ ¡no me hagas una escena de celos¡
Roque sabe que Emilio está enamorado de Carlos. Lo que no imagina es que Carlos se hace el hetero ante él y no ha pasado nada. Roque se traga sus celos porque sabe que de otra manera Carlos dejará de verlo.
Emilio y Carlos se han ido acercando en estas semanas aunque sólo como amigos. Carlos lo necesita como apoyo. Aunque en algún momento pensó en acostarse con él pues ahora se da cuenta que es mejor no mezclar el sexo con la amistad. Emilio no imagina que Carlos le da a otros lo que a él le niega y tanto desea. Emilio llega con Carlos a la casa.
--No creo que sea buena idea. Dame tú el libro.
--Pero es que sé que no hay nadie.
Y para demostrárselo llama al timbre.
--Ves, no está.
Van al cuarto de ella para buscar un libro de Carlos. Juan e isa inmensos en la pasión. No oyen nada y los ven fornicando como bestias. Emilio grita, Carlos huye indignado. A los hermanos les duele que Emilio los mire como si fueran unos monstruos…
Juan se sobresalta al despertarse desnudo y en la cama de su hermana.
--¿qué hago aquí?
Isabel se muestra feliz. Ya se ha vestido y ha permanecido todo el rato atenta al sueño de su hermano. Lo ha amado en silencio por años y ahora al fin que su sueño se ha hecho realidad siente ganas de gritárselo al mundo.
--tranquilo. Nadie ha entrado. Les he dicho a los viejos que has llamado, que comías fuera. Ya se han ido sin enterarse que estás aquí. Ahora sólo está Emilio.
--¿qué ha ocurrido? –Juan aturdido y con dolor de cabeza.
La mirada de ella lo dice todo. De la joven saltan chispas. Isabel siente que ha vuelto a nacer. Se le ha cumplido el sueño y se siente muy contenta. A Juan le avergüenza su desnudez. Se tapa con una mano mientras se levanta. La otra mano se la lleva a la cabeza. Atormentado dice:
--¿qué hemos hecho??¿cómo lo has permitido?
No recuerda bien lo que pasó. Le vienen pequeños flashes. Su tono es el de angustia reproche.
`--Yo te amo, es mi derecho a luchar con lo que pueda.
Tapándose como puede, Juan se pone el bóxer.
--¡somos hermanos¡ --se lo va diciendo para auto-convencerse ya que los flash que va recordando de lo ocurrido horas atrás lo están excitando y eso lo atormenta.
--Ya no nos podemos echar atrás –dice Isabel.
Juan se acaricia el pelo nervioso.
--¡somos hermanos, debemos olvidar esto¡
Isabel se muestra apasionada.
--Yo te llevo ya dentro de mí… en mi piel.
--¡que hemos hecho¡ ¡esto no debió pasar¡ --muy angustiado.
Isabel quiere abrazarlo pero él no la deja.
--Ya no nos podemos echar atrás –apasionada.
--¡debemos olvidarlo¡
Ella se va acercando y él se va alejando de ella. Se tropieza y cae sobre la cama. Es cuando se da cuenta de la mancha que hay en la sábana y eso lo angustia aún más.
--¿¡¡eras virgen?¡
--¿crees que soy una perdida? –le reclama ella.
Juan salta de la cama. Da golpes contra la pared.
--¿y ahora qué hacemos?
Ella lo abraza por la espalda y a él le preocupa darse cuenta que le gusta. Ella lo besa en el cuello. Es muy dulce.
--Ahora nos pertenecemos. El alcohol te ha liberado. No tenemos porque frustrarnos.
Juan se gira y mira a su hermana con reproche:
--¿Cómo has dejado que te hiciera una cosa así?
Isabel lo acaricia y a Juan cada vez le gusta más que su hermana lo toque.
--Yo deseaba que fueras el primero.
Juan se aparta de ella escandalizado por sus palabras y por lo que él está sintiendo.
--¡somos hermanos¡
--Ya no nos podemos echar atrás. He sido tuya y tú has sido mío. Yo siempre recordaré que fuiste el primero. Ya no me puedes decir que somos hermanos…
--¡estaba borracho¡ --se justifica.
--Gozaste.
Juan sabe que es verdad. Isabel lo sigue acariciando por el torso y él va derritiendo. Le da un pequeño empujón y se aparta de ella.
--¡No, no puede ser¡
Sale de la habitación en calzoncillos y entra en su cuarto. A Emilio le sorprende verlo y casi desnudo. Igual jamás imaginaría la verdad.
--¿¿de donde sales?
Juan no le contesta. No cree que Emilio llegue a entender que se acostó con su hermana y prefiere callarlo. Ve que Emilio tiene unas flores sobre la cama.
--¿y esas flores?¿porqué no las pones en agua?
--Eran para Isa, de Carlos. No las ha querido.
Juan se estremece al pensar en su hermana, en que ha gozado con sus caricias pero también le duele Carlos, lo que pensará él por haberse acostado con su madre y ahora con su casi novia.
Al cabo de un rato, Juan sigue tumbado en la cama, en bóxers. Pensando en Isabel, en la madre de Carlos, en éste. Ya los sentimientos del joven no están nada claro. Con la madre de Carlos ya no va a insistir pero con Isabel… No sabe qué hacer. Se ha acostado con su hermana. No es algo fácil de digerir y lo peor es que le ha gustado. Le está gustando lo que está recordando. Está metido en sus pensamientos, no se da cuenta que Emilio, desde la puerta, le está hablando.
--¿me estás escuchando?
Juan se sobresalta.
--¿qué?¿como?
Emilio se acerca a él. Se sienta a su lado. Le pone la mano en la pierna. Se muestra fraternal.
--tú también estás muy raro.
Juan se incorpora en la cama alterado.
--¿también?
--Isabel llora, está rara. Dice que se quiere morir.
A Juan le duelen las palabras de su hermano. No dice nada. Se levanta y va hacia la habitación de Isabel que llora sobre la cama. Ella se emociona al verlo, él se acerca conmovido. Se sienta a su lado preocupado.
--¿Es por mi?
--Claro que es por ti.
Ella lo abraza con angustia y desesperación:
--¡te amo, has sido el primero y me dejas¡
--Somos hermanos… --dice él con desesperación.
Ella lo va acariciando, lo va besando por todo el rostro.
--No lo somos.
A él le enternece la desesperación de ella.
--es una locura.
--te amo.
Él la protege con sus brazos y ella es feliz.
--que sea lo que tenga que pasar –dice él preocupado.
Pero ninguno de los dos quiere parar esa relación. Isabel lo ama y a Juan le preocupa que se ha dado cuenta que la ve como mujer pero que todo el entorno se les va a tirar encima. Se van besando sobre la cama, se van desnudando. Las pasiones se desatan.
--espera, espera… --jadea él.
Ella está encima de él. Lo ama, lo desea y quiere explotar al máximo lo que está viviendo. A Juan le sorprende ver que su hermana tiene preservativos.
--¿De donde los sacaste?
--Se los robé a papá. No sé en el fondo esperaba que un día me vinieras a buscar y quería estar preparada. Si fuera por ti lo hubiéramos hecho a pelo pero…
Juan se siente avergonzado de su actitud y la besa para callarla. Los dos desnudos en la cama. Conscientes de lo que hacen, ya no pueden echarse atrás. A Juan aún le sorprende ver a su hermana poniéndole un preservativo con la boca, haciéndole sexo oral pero cada vez le gusta más. Es una entrega absoluta para ambos. Lo prohibido lo hace excitando. Siendo hermanos legalmente, en la casa en la que viven, con el hermano a pocos metros. Al rato, ella reposa en el torso desnudo de él. Es una mujer plena y feliz que disfruta del hombre al que ama sin importarle nada. Él está gozando de su hermana y eso le preocupa.
--Esto es una locura, no nos van a dejar estar juntos… aunque no llevemos la misma sangre somos hermanos…
Ella besa el torso de él
--Tú siempre en el fondo nunca me vistes como tu hermana, sé que me mirabas como mujer…
--Nos van a matar--dice angustiado.
Ella se aferra a él.
--No le importa nada.
Hay otra cosa que le preocupa a Emilio.
--¿y Carlos? Me va a odiar más de lo que más le odia.
A Isabel ya no le preocupa que Juan se haya acostado con la madre de Carlos porque ha sido el detonante que la ha llevado a los brazos de él.
--Tú sabes que nunca me interesó. Le seguí la corriente porque no podia tener al hombre que amo… tú.
Se sonríen y se besan. No les importa si el mundo se derrumba, juntos se olvidan de todo.
Está ya anocheciendo, Emilio se ha acercado al bar donde trabaja Carlos. Lleva un ramo de flores que se está marchitando por falta de agua.
--¿y eso? –pregunta Carlos.
--No me ha dejado entregarle el ramo.
--¿Cómo?
--Isabel no las ha querido. No he sabido que hacer.
A Emilio le duele mucho ver a Carlos interesado en su hermana y a ella pasando de él. Juan e Isabel están juntos en la habitación de ella. Vestidos pero besándose. Los interrumpe el celular de ella. Es Carlos.
--¿no vas a tomar la llamada? –pregunta él celoso.
Juan se mantiene aparte mientras escucha como Isabel habla con Carlos que le pregunta si es cierto lo de las flores.
--Sí –dice ella.
--¿porqué? –pregunta Carlos dolido.
--no me busques. Estoy con el hombre que amo y no quiero verte más.
Y le cuelga. Aunque a Juan le duele por Carlos, se siente satisfecho como hombre. Isabel se acerca a Juan coqueta.
--Ya soy libre, soy libre para ti. En realidad siempre fui libre para ti…
Juan e Isabel se olvidan de todo y siguen besándose y acariciándose. Por su lado, Carlos mira a Emilio dolido:
--Me dejó… tu hermana te dejó
A Emilio le parte el alma verlo así.
--Ella nunca te amó, está tan cerca quien te ama…
Emilio está temblando y Carlos siente el amor de él. A Carlos le gusta Emilio y ya no hay ningún motivo para que se reprima.
--¡¡ven, vamos¡ --le dice Carlos.
Emilio lo sigue ansioso.
--¿Dónde vamos?
Carlos no le dice nada pero necesita desahogarse. Piensa en dónde puede llevar Emilio para acostarse con él.
Emilio llega a su casa con una sonrisa en los labios. No volverá a ver al chico que tan feliz le ha hecho, el doble de Carlos. No le parece tener que pagar para tener sexo y además lo que quería era vivir el sueño de sentir que hacía el amor con su amado Carlos y ya lo ha logrado y lo ha disfrutado. Se tumba en la cama entusiasmado.
--¡hoy es el día más feliz de mi vida¡
Juan está tumbado en su cama. Lo mira con tristeza.
--Me alegro por ti, yo he tenido un día…
Se calla porque no sabe si decir bueno o malo. El recuerdo de su cuerpo fundiéndose en el de su amada lo hace estremecer pero luego le viene a la mente que Carlos los vio, que ella lo rechazó y eso lo llena de angustia. Emilio se preocupa. Se levanta. Se siente al lado de su hermano. Al verlo de cerca se da cuenta de su rostro golpeado. Lo acaricia con cuidado y preocupado dice:
--¿qué te pasó?
Juan es un hombre enamorado y un hombre que sufre y además que tiene miedo. Sabe que las consecuencias de sus actos pueden ser duras.
--En que lío me he metido.
--¿Te puedo ayudar?
Juan se calla. Emilio se tumba a su lado.
--sé que estamos un poco distanciados pero yo te quiero mucho. No me gusta ver que sufras.
Juan le agarra de la mano:
--Me he acostado con la madre de Carlos…
Emilio se incorpora en la cama:
--¿¿¡¡qué?
Juan no mira a su hermano. Lo nota enojado y es lo que menos quiere pero desea que sepa por él lo que ha ocurrido.
--Y Carlos nos ha visto.
Emilio se levanta de la cama y se muestra desesperado:
--¡¡Carlos te hizo esto?¡
Juan calla y eso es una confirmación. Emilio furioso. Grita de rabia, ahora es posible que Carlos no quiera volver más a la casa.
--¡¡has puesto en peligro la relación de Isa con Carlos¡
Juan lo que menos necesita es otro reclamo:
--¡ya lo sé, Isa casi me mata¡ ¡¡parecía una novia celosa¡
Eso sorprende mucho a Emilio:
--que raro si estoy seguro que no ama a Carlos… No entiendo porqué se puso así.
A Juan le pasa lo mismo. Igual esa no es la cuestión que le preocupa a Emilio:
--¡Carlos me gusta, lo amo y por tu culpa ahora nos va a odiar¡
--Lo que ha pasado no tiene nada que ver con Isa ni contigo.
--¡si dejo de ver a Carlos por tu culpa no te voy a perdonar nunca¡
Juan se derrumba, le duele el odio de su hermano:
--no me digas esto. Si me fallas tú ¿Quién me va a quedar?
Aunque está preocupado, Juan es una parte muy importante de su vida y no quiero ponerlo por delante de un amor que está seguro que nunca le va a corresponder. Le agarra de la mano:
--Yo siempre te voy a apoyar aunque no esté de acuerdo en lo que haces.
Emilio le da a Juan el abrazo que necesita. Luego más tranquilos, hablan de la hermana.
--y qué raro lo de Isa ¿no? ¿has hablado con ella?
--No he podido. Ha comenzado a golpearme, se ha encerrado en su cuarto y no ha querido hablar conmigo.
Ninguno de los dos sabe cómo tomarse la extraña relación de su hermana y no dicen nada.
--Esperaré un rato más y miraré de hablar con ella –añade Juan.
Todos ya duermen, almenos eso cree Isabel. La joven tiene muy mala cara. Va a tomar un vaso de leche. La sobresalta la presencia de Juan. El joven va en bóxers. Eso sofoca a la chica que se quiere ir.
--déjame –le suplica.
Él la agarra del brazo.
--No, tú y yo vamos a hablar.
Isabel le ruega que la deje pero él quiere saber lo que ocurre. Se miran con intensidad.
--¿en serio quieres que te lo diga? –le pregunta ella desafiante.
Juan no dice nada. Siente algo en la mirada de ella que no puede controlar y que se le clava dentro. Ella lo besa y él responde aunque luego se arrepiente. Se acaricia el pelo.
--¡¡¿¿qué haces?
Isabel lleva ese secreto callado por tiempo. Por eso nunca ha podido concretar ni con Carlos ni con otro.
--Ahora ya lo sabes.
A Juan lo que más le preocupa es que él ha sentido cosas, que le ha gustado el beso de su hermana.
--¡somos hermanos¡ --dice escandalizado.
--¡no, no lo somos¡
Juan no puede ni quiere aceptar los sentimientos de su hermana.
--¡nos hemos criado juntos, aunque no llevemos la misma sangre somos hermanos¡
Isabel está dispuesta a no callar más.
--Cuando me contaron que soy adoptada, que ni una sola gota de sangre nos une… fui feliz, ya no me sentía extraña.
Juan se tapa los oídos. No la quiere escuchar. Ella le agarra las manos:
--Desde ese día me di cuenta que te amo.
Lo besa. Juan la mira alterado.
--Haré que esto no pasó. Soy tu hermano
Los dos están muy atormentados.
1 mes después… Emilio y Carlos se encuentran en las escaleras de la escuela. Emilio se emociona al verlo. Ni en casa ni en la escuela.
--Pensé que no te volvería a ver, No sabes lo que te he echado de menos.
--¿porqué no me llamaste tú? –a Emilio molesto.
Emilio no contesta. Hay un silencio, él se va y Emilio lo sigue. Va detrás de él. El guapo no le hace caso. Camina muy deprisa. Emilio le suplica. Le sorprende el reproche de Carlos.
--¡Yo quería hacerlo pero no sé si tú me querías escuchar¡
--Me hubiera ido bien saber que no estás de parte de tu hermano.
Carlos se muestra tenso, Emilio está ansioso:
--¡Te cambiaste de clase, creí que no me querías ver. Ya no me pides los apuntes. Creí que no me querías ver¡
Carlos se para. No mira a Emilio. Le emociona la desesperación de él. Emilio sabe que la no-relación de Isabel con Carlos está en el aire y le da miedo perder el contacto con Carlos. Le duele darse cuenta que sufre, que lo pasa mal y no sabe que decirle.
--Yo te pido perdón por el daño que te ha hecho mi hermano. Yo estoy de tu lado pero tampoco me puedo poner contra él.
Carlos se gira.
--tú no tienes la culpa.
Se muestra más amable. Emilio lo ama. No concibe la vida sin verlo a diario. Ha intentado verlo a escondidas en el bar pero no quería molestarlo. Ahora no se puede callar.
--Yo daría mi vida por ti.
Carlos se sigue aferrando al amor de Isabel y no lo acepta. Sabe que al lado de Emilio sería difícil ocultar que es gay y además Isabel es especial para él y no quiere renunciar a una relación con ella. Como no quiere ir a la casa y es el día de los enamorados le da a Emilio dinero para que le compre un ramo de flores a la hermana.
-- la vez que hice que se lo trajeran me tardaron una semana y me hicieron quedar mal.
--Si, me acuerdo.
Carlos guarda un poco las distancias pero se muestra más amable. Emilio está encantado de hacerle un favor.
Juan por su lado ha ido a buscar a su amada para llevarle flores. Ésta le ha tirado el ramo y le ha dicho que no vuelva más. El joven calma su despecho con el alcohol. Llega a la casa totalmente borracho. Sólo está Isabel en la calle.
--¡como lleguen los viejos te va a ir mal¡
Isabel acompaña a su hermano a la ducha. Está preocupado por él y excitada por como le queda la ropa pegada al cuerpo. Él llora:
--Nadie me quiere.
Isabel es muy cariñosa con él:
--Yo te amo¡yo te amo¡
Ella lo mira con pasión y él no se le resiste. Se besan besando mientras van hacia la habitación de ella
--esto no está bien, nada bien –balbucea él torpemente por su borrachera.
Sabe que no es correcto pero las copas de más le impiden razonar del todo.
--¡¡te amo, te amo¡ --le dice ella mientras lo va desnudando.
Caen el uno en el cuerpo del otro. Desnudos sobre la cama, fornicando de una manera prohibida y apasionada.